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lunes, 26 de agosto de 2019

Habitaciones con encanto en Granada

El Alcazaba de Busquístar en Busquístar, Granada, es un hotel con encanto que queda a unos 20 kilómetros del Parque Nacional de Sierra Nevada. Lo descubrimos un día que fuimos a Sierra Nevada a esquiar. anotamos su dirección y unos meses después fuimos a pasar unos días con las niñas y con mi madre. A mi progenitora le gusta mucho el campo.

Este hotel rural con mucho encanto está en una ladera empinada sobre el barranco de Trévelez a 1700 metros de altitud. Da casi miedo mirar hacia abajo. El hotel tiene dos construcciones simétricas escalonadas en los típicos terraos, tinaos y chimeneas alpujarreños. Está dividido en apartamentos con capacidad para seis personas. Tienes espacio de sobra para una familia de cuatro o cinco miembros. Nosotros éramos cinco con mi madre.

Mis hijas se entretuvieron mirando los aperos de labranza. Eran aperos de labranza que ya no se utilizan hoy día. Ahora el campo se cultiva con máquinas, no con azadas. Mi madre, en cambio, estaba fascinada con las lámparas árabes. Hubiera llevado un par para su casa si se las vendieran. El hotel está restaurando conservando arcones, suelos de barro cocido y decoraciones del pasado.

Os lo recomiendo. La Alcazaba de Busquístar en Busquístar, Granada, es un buen alojamiento para hacer senderismo. Hay alguna ruta por las Alpujarras interesante para los caminantes. Nosotros anduvimos un poco. Mi marido se animó a hacer una ruta a caballo con mi madre y con la niña grande. No hubo manera de detenerlos. Yo me quedé en el hotel sufriendo. Me dan miedo los caballos.

Tuvimos la suerte de que el hotel estaba completo. Mis hijas se hicieron muy amigas de unos niños ingleses que estaban con sus padres. Los ingleses apenas salían. Se entretenían jugando en el jardín y en la pequeña piscina. Menos mal que hizo buen tiempo. Yo temía que lloviera porque estábamos en otoño. No fue el caso. Pudimos disfrutar un jardín lleno de hojas secas.

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viernes, 16 de agosto de 2019

Habitaciones en un castillo-cárcel



Me dio mal rollito el Castillo de los Condestables en Pedraza, un castillo con mucho pasado glorioso y menos glorioso. Cuando mi chico me contó que en aquellas paredes de piedra estuvieron encarcelados los hijos del rey Francisco I de Francia porque así lo acordaron su padre y el rey Carlos I de España casi me muero del horror. ¡Estaba en una cárcel! Mis hijas lo recorrían preguntando por toda su arquitectura a su padre. Les encanta a los tres el arte, sobre todo el arte medieval. Los castillos los vuelven locos. Yo apenas podía seguirlos.

El castillo impresiona. Lo ves y te imaginas todas las guerras del mundo mundial. Te viene a la cabeza Juego de tronos. Si me hubieran salido los dragones de la Reina Loca del foso no me hubiera extrañado. El castillo está rodeado por un foso excavado en la propia roca. Los hijos de Francisco I de Francia estaban a buen recaudo. De allí no escapaban. De hecho no lo hicieron, hasta que no los liberaron no salieron. Pero seguro que los trataban bien. No creo que pasaran hambre y frío. Les darían bien de comer y los calentarían con algún brasero.

Os recomiendo visitar el castillo. En este castillo está el Museo Ignacio Zuloaga, en él pueden contemplarse obras del famoso pintor que compró el inmueble en el año 1926, bodegones flamencos del siglo XVII, un Cristo de El Greco e incluso un cuadro de Goya en el que retrata a la condesa de Baena. El cuadro es precioso. Goya pintaba mejor que Zuloaga.

La desventaja de este castillo es el precio que cobran. Sólo por visitar la torre donde estuvo el estudio de Zuloaga nos clavaron 12 euros a cada uno. Yo no quería entrar, pero mi chico estaba generoso y abrió la cartera. No quería perderse tanto arte. Estuvimos dentro un buen rato porque había que aprovechar el dinero. Yo me hubiera quedado allí a pasar la noche entre cuadros de la familia Zuloaga, los dueños del castillo. Los hijos del pintor le sacan una buena rentabilidad al recinto. Con el cuento de las visitas guiadas se están forrando.